La comparación es sencilla y hasta quizás cómica, pero es efectiva: sirve para entender por qué Perico se convirtió en la segunda ciudad de la provincia en la que se produjeron más usurpaciones después de la capital (a fines de la semana pasada, cuando el conflicto habitacional estaba en su momento álgido, había al menos 35 de las más de 130 ocupaciones de toda la provincia). "Perico creció muchísimo en los últimos años. Y ahora le pasa lo que ocurre en las conejeras cuando están llenas: los conejos salen por todos lados", compara el padre Germán Maccagno.

El párroco de la parroquia de San José es el único que puede atravesar sin problemas el piquete que mantiene desde hace una semana un grupo de mujeres en el único acceso a la ciudad para reclamar por las viviendas que les usurparon. De hecho, cuando se acerca el sacerdote, todas lo rodean y le empiezan a relatar sus pesares.

-¿Qué factores causaron el brote de usurpaciones en Perico?

-El tema habitacional es muy preocupante. Hay casas en las que viven tres o cuatro familias; la demanda habitacional no es proporcional a la oferta. Además, se construyeron casas, pero las entregas demoraron muchísimos años. En cuanto se produjo esta explosión, la gente se metió en las casas directamente y ahora hay de todo: gente que era pre adjudicataria y gente no. Además, han tomado cuanto terreno libre había. Acá hay una finca que se llama El Pongo (en la que el Gobierno piensa aplicar el plan "Un lote para cada familia jujeña que lo necesite"); es un legado de don Plinio Zabala para el hospital, y han tomado algunos predios de esa finca. Por eso, la situación es muy complicada; son muchas las familias que están sin casa, sin terreno.

-Incluso ocuparon un predio destinado a construir una capilla...

- Habíamos hecho gestiones para construir una capilla y unos salones para la catequesis en un barrio muy poblado y muy grande. Ahí ni siquiera hay un salón para que funcione como centro vecinal, para que los vecinos hagan reuniones. El otro día, la gente del barrio me avisó que lo habían tomado. Y muchos de los que ahora están ahí no son de la zona, son de otros lugares.

-¿Cree que la situación puede agravarse?

-El conflicto ya está planteado. El asunto va a ser encontrarle una salida pacífica. Porque el conflicto no sólo se da porque hay terrenos ocupados, sino también porque usurparon casas. Esta gente que está en la vía (se refiere a las mujeres del piquete) son personas que ya tenían las viviendas adjudicadas y que, de pronto, se quedaron sin ellas, porque se las tomaron.

-¿Imagina alguna solución?

-El Gobierno provincial, a través del Instituto de la Vivienda, debe poner las cosas en orden; esto no puede seguir así. La salida es la racionalidad y la ley. Si no cumplimos la ley y no somos razonables, no hay solución. Además, si de este conflicto se aprovechan políticamente para sacar agua para sus molinos, tampoco habrá solución. Acá hay que sentarse a plantear opciones para todas estas personas. En Jujuy la gente no es violenta; es pacífica. Lo que ocurrió fue una explosión social por demandas que no fueron atendidas debidamente en su momento.